Que cesen los odios

Una vez que el alcalde Cristian Zamora ha aceptado la resolución del Tribunal Contencioso Electoral, la de suspenderle por seis meses sus derechos políticos, es momento de que paren los ataques, los odios, las vanaglorias, los “chismes” y “berrinches” digitales, el triunfalismo derivado de una resolución jurídica, las interpretaciones que de ella se hacen según la conducta visceral.

Zamora se apresta a dejar en manos de la vicealcaldesa Marisol Peñaloza el ejercicio de la alcaldía. 

Es de esperar que, durante esos seis meses, que coinciden con las elecciones, la administración transitoria pueda trabajar en paz, ejecutando sus propias iniciativas, continuando con las que están en marcha; y, en lo posible, volviendo a unir a los cuencanos, en especial a aquellos que, por sobre todas las cosas, ponen a la ciudad primero.

Cuenca ha soportado en estos últimos tiempos una especie de canibalismo político, consecuencia, primero, de tener un alcalde temperamental, cuyas ejecutorias, y eso nadie lo niega, no cuaja con su realidad histórica.

Segundo, porque la lucha política extrapoló los ánimos, el debate serio y profundo. Se optó, más bien, por el ataque visceral, el de bajo cuño, el del señalamiento por todo, el de responder a todo. Encontraron en las redes sociales o en portales digitales la forma perfecta para gestarse, madurar y desfogarse, embardunando a todos y así mismo.

Vale insistir. La alcaldesa merece trabajar alejada del fuego politiquero o de la intromisión de quienes pretendan sonsacarla. 

Zamora, ojalá durante ese lapso se comporte a la altura de las circunstancias, de las suyas en particular, como quien no da motivos para que le sigan “persiguiendo” como lo cree él.

Ya sin él, la lucha política por la alcaldía será otra cosa. Bien podría ganarla el que más suerte tenga, así sea con una baja votación, si es que no se imponen los nulos y blancos, juntos.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO