Una casa antigua puede recuperar sus paredes, sus corredores y sus techos. Lo más difícil es recuperar la vida que alguna vez tuvo dentro.
Esa es la preocupación que comparten los arquitectos Carlos Espinoza y Alexis Schulman, fundadores de la empresa Moradora, al reflexionar sobre el futuro del Centro Histórico de Cuenca. Para ellos, la conservación patrimonial no debe limitarse a proteger edificios, sino también a garantizar que las personas sigan habitándolos.
Crecimiento urbano y pérdida de habitantes en el centro

En un inmueble patrimonial ubicado en la avenida Loja, al sur de Cuenca, se adecuaron ocho departamentos donde antes vivía una sola familia. / Xavier Caivinagua A.
Durante las últimas décadas, Cuenca ha experimentado un crecimiento hacia la periferia. Nuevos barrios han surgido lejos del centro histórico, mientras muchas viviendas tradicionales han quedado parcialmente vacías o con menor ocupación.
Según Espinoza, los datos evidencian una disminución progresiva de residentes en el Centro Histórico. Este fenómeno contrasta con una realidad urbana favorable: infraestructura consolidada, servicios cercanos y una ciudad caminable.
“¿Por qué abandonar una zona que ya tiene todo lo necesario para vivir?”, plantea el arquitecto.
Presión inmobiliaria y encarecimiento del suelo
El aumento del turismo y de los alojamientos temporales ha generado nuevas oportunidades económicas, pero también ha elevado los costos del suelo y de los arriendos.
Esto ha provocado una presión constante sobre las familias que han vivido históricamente en el centro, dificultando su permanencia en el sector.
Alternativas: nuevas formas de habitar el patrimonio
Para Alexis Schulman, esta situación obliga a replantear el uso de las casas patrimoniales, muchas de las cuales fueron diseñadas para dinámicas familiares distintas a las actuales.
Con el paso del tiempo, su mantenimiento se volvió complejo para un solo hogar, dejando numerosos espacios subutilizados.
Desde Moradora -finalistas en los Brick Award 2026 en la categoría Building Outside the Box por el proyecto La Cruz 13-40- se impulsan intervenciones para recuperar inmuebles y convertirlos en viviendas para varias familias, sin alterar su valor patrimonial.
“La idea es sencilla: una casa parcialmente abandonada puede volver a ser útil y, al mismo tiempo, ayudar a conservar el patrimonio”, explica Schulman.
Patrimonio vivo y vida de barrio

Los arquitectos defienden la idea de que el patrimonio no debe convertirse únicamente en un objeto de contemplación, sino seguir siendo parte de la vida cotidiana.
Espinoza destaca que el Centro Histórico aún conserva dinámicas de barrio: caminar a la panadería, al mercado, al café o a la tienda cercana sigue siendo posible. Estas relaciones fortalecen el tejido social y mejoran la calidad de vida.
Ventajas de la densificación responsable
La cercanía de servicios en el centro representa una ventaja urbana importante. Mientras más personas vivan en áreas consolidadas, menor será la necesidad de extender infraestructura hacia zonas periféricas.
Por ello, los arquitectos proponen una densificación responsable: no se trata de construir grandes edificios ni alterar la imagen urbana, sino de reutilizar inmuebles existentes y activar espacios vacíos.
El objetivo es equilibrar dos necesidades: conservación patrimonial y acceso a vivienda.
Adaptación con respeto a la historia

Los espacios conservan materiales originales y se adaptan elementos contemporáneos que dan comodidad. / Xavier Caivinagua A.
Schulman enfatiza que toda intervención debe partir del respeto al inmueble. Antes de modificarlo es necesario comprender su historia, materiales y elementos patrimoniales.
Solo así es posible adaptarlo a nuevas formas de habitar sin perder su esencia.
Gentrificación y rol del sector público
Los arquitectos también advierten que la recuperación urbana puede derivar en procesos de gentrificación si los precios aumentan sin regulación.
Por ello, consideran clave la participación del sector público mediante incentivos, normativas y políticas que garanticen vivienda accesible.
Espinoza advierte que dejar estas decisiones únicamente al mercado puede generar impactos difíciles de revertir.
Una ciudad que se sostiene en sus habitantes
Más allá del Centro Histórico, los arquitectos señalan que otros sectores de Cuenca también poseen valor urbano y paisajístico que merece protección.
Schulman imagina un centro donde las personas sigan construyendo comunidad en el espacio público. Espinoza, por su parte, apuesta por una ciudad diversa, accesible y habitada.
Ambos coinciden en que el patrimonio no se sostiene solo con edificios bien conservados, sino con personas que los habitan. Porque una ciudad no permanece viva por sus fachadas, sino por quienes la llaman hogar. (I)
Maestros de la construcción en Ecuador: experiencia, tradición y restauración patrimonial

Luis Leonardo Santander (I), Leoncio Aucay y Vicente Encalada han acumulado años de experiencia en el área de la construcción. / Xavier Caivinagua A.
Leoncio Aucay, Vicente Encalada y Luis Leonardo Santander son tres maestros de la construcción con amplia trayectoria en Ecuador. Sus experiencias reflejan la evolución del oficio, la permanencia de técnicas tradicionales y el valor cultural de la restauración patrimonial.
Construcción tradicional y legado arquitectónico
Leoncio Aucay, originario del cantón Santa Isabel (Azuay), destaca la calidad de las antiguas viviendas cuencanas. Estas fueron construidas con materiales como barro, carrizo y madera madura, lo que les ha permitido resistir el paso del tiempo durante generaciones. Según su experiencia, muchas de estas casas siguen siendo cómodas, cálidas y funcionales para habitar.
Evolución del oficio de la construcción
Vicente Encalada comenzó a trabajar desde los 13 años y ha sido testigo directo de la transformación de herramientas y métodos constructivos. Aunque reconoce los cambios tecnológicos, afirma que la esencia del oficio se mantiene intacta. Para él, lo más gratificante es ver una obra terminada y observar cómo un espacio cobra nueva vida.
Experiencia en construcción y restauración
Luis Leonardo Santander, oriundo del cantón Chunchi (Chimborazo), considera que cada proyecto aporta un aprendizaje. Ha participado tanto en obras modernas como en procesos de restauración, acumulando conocimientos y recuerdos que han marcado su trayectoria profesional.
Valor de la restauración patrimonial
Los tres maestros coinciden en que restaurar una casa patrimonial no solo implica recuperar una estructura antigua, sino también preservar la historia y la identidad de una ciudad.
Datos de interés:
- Conservar el patrimonio no significa únicamente proteger edificios. Significa garantizar que las personas sigan viviendo, trabajando y construyendo comunidad dentro de ellos.
- La expansión urbana consume recursos e infraestructura. Recuperar inmuebles subutilizados permite aprovechar una ciudad ya consolidada y preparada para recibir más habitantes.
- Un edificio restaurado puede recuperar su belleza. Un barrio habitado recupera algo más valioso: la posibilidad de seguir siendo un lugar vivo y reconocible.
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