El Parque Arqueológico Pumapungo, antiguo centro religioso y administrativo de Tomebamba durante las épocas cañari e inca, fue escenario de la celebración del Inti Raymi, una festividad ancestral que marca el tiempo de la cosecha y expresa el agradecimiento a la tierra, al universo y a la comunidad por los frutos recibidos durante el ciclo agrícola.
La jornada reunió rituales ancestrales, danzas y una pampamesa comunitaria.
Gonzalo Adrián Cabrera, taita del colectivo Munay Rikchary, explicó que más allá de ser conocida como la Fiesta del Sol, la celebración representa el cierre de un ciclo de siembra y el inicio de una nueva etapa dentro del calendario andino.
“La ceremonia constituye un acto de agradecimiento al universo, a la Pachamama y a la comunidad por los frutos obtenidos”, indicó.
Uno de los elementos centrales es la chakana, alrededor de la cual se reúnen los participantes. Este símbolo representa los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, fuego y aire, componentes de la vida desde la cosmovisión ancestral.
Lorena Benenaula, integrante de Munay Rikchary, explicó que uno de los momentos significativos del ritual corresponde a la apertura de las cuatro puertas ceremoniales.
Qué es la Chakana
«Cada punta de la chakana se relaciona con un punto cardinal y con un elemento de la naturaleza. El norte con la tierra, el sur con el viento, el este con el fuego y el oeste con el agua. Al abrir estas puertas también abrimos nuestros espacios internos, porque estamos formados por esos elementos. Es una forma de fortalecer el vínculo con nuestra vida, nuestro ser y la naturaleza», explicó.
Benenaula destacó además el principio de paridad presente en las ceremonias ancestrales. La participación conjunta de un hombre y una mujer responde a la búsqueda de equilibrio entre las energías masculina y femenina, entendidas como complementarias dentro del orden natural.
La celebración convocó a asistentes de distintas procedencias. Integrantes de comunidades indígenas, habitantes de la ciudad, visitantes nacionales y extranjeros participaron en las actividades organizadas en el complejo arqueológico.
Paul Andrade, analista de servicios culturales del Museo Pumapungo, señaló que el Inti Raymi coincide con una etapa de transición relacionada con los movimientos solares y el calendario agrícola.
“Este periodo marca el momento en que los cultivos comienzan a entregar sus frutos y la cosecha adquiere protagonismo dentro de la vida comunitaria”, afirmó.
Andrade recordó que Pumapungo fue un centro religioso y administrativo de Tomebamba durante las épocas cañari e inca. Los raymis formaban parte de un calendario que organizaba las actividades agrícolas y la vida social de las comunidades.
Expresiones artísticas
En el evento se presentó la compañía de danza del Conservatorio Superior “José María Rodríguez” y del grupo Wayrapamushkas, expresiones artísticas que complementan los actos ceremoniales.
La jornada concluyó con la pampamesa, práctica comunitaria basada en compartir alimentos entre los asistentes. Andrade señaló que esta tradición mantiene vigente el sentido de reciprocidad presente y fortalece los vínculos en las comunidades andinas.
La programación en el Pumapungo incluyó por tercer año consecutivo el Inti Raymi Infantil, actividad que reunió a cerca de medio centenar de estudiantes de unidades educativas y centros de desarrollo infantil.
La iniciativa busca acercar a las nuevas generaciones a los conocimientos y prácticas vinculados con la cosmovisión andina.
Y es que el Inti Raymi refleja procesos de sincretismo cultural que se desarrollaron desde la colonia, en los que tradiciones indígenas se vincularon con festividades católicas como el Corpus Christi, dando lugar a la convivencia y adaptación de prácticas rituales vinculadas a la celebración de la cosecha y el ciclo agrícola. (PNH)-(I)
DATOS
- La celebración del Inti Raymi incluye expresiones como danzas, música, baños de purificación y la tradicional Pampa mesa, que simboliza el compartir comunitario de alimentos.
- El Parque Arqueológico Pumapungo es un complejo patrimonial, donde convergen la arquitectura incaica—asentada sobre la antigua ciudad de Tomebamba—y la herencia cañari.
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