El Mundial no solo deja goles, jugadas y marcadores. Fuera de la cancha pasa algo más, sobre todo para los ecuatorianos. El torneo que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá tiene un ambiente especial. En los dos últimos partidos contra Costa de Marfil y Curazao, dejando a un lado los resultados, la selección de Ecuador jugó de local.
Las tribunas, los asientos, los pasillos, los alrededores de los estadios de Filadelfia y Kansas se pintaron de amarillo, azul y rojo. Las banderas, las camisetas y el tradicional «sí se puede» fueron parte de lo que llevaron los ecuatorianos no solo para apoyar a su equipo.
Para muchos, el mirar a Ecuador sobre el césped significaba algo: volver a cantar el himno nacional. En un país en donde residen miles de ecuatorianos emigrantes que salieron de las distintas regiones para buscar una vida distinta, las letras de Juan León Mera y la música de Antonio Neumane fueron motivo de recordar lo que tuvieron que dejar atrás.
Un día en la escuela, un evento, una canción que se canta sacando el pecho y tratando de ser lo más entonado posible. El himno, para aquellos que llegaron al estadio en este Mundial 2026, fue un canal para decirse: soy ecuatoriano.

¿Qué se siente volver a cantar el himno nacional fuera de Ecuador?
«Olvídate, mira», dice Carlos Ruiz mientras señala su brazo, cuya piel se erizó.
Carlos es de la provincia de Cañar, pero reside en Houston, Texas. Él respondió a la pregunta que hicimos antes del encuentro que Ecuador jugó con Curazao. Vestido de amarillo y azul, y con un gorro multicolor, sonríe en medio de docenas de ecuatorianos que se reunieron en el centro de Kansas City, en donde el artista de Guayaquil, Mister Alek, pintó un mural de Willian Pacho.

«Es algo que no se puede describir, porque cantar el himno más allá de las fronteras, y con toda la gente con algo tan emotivo como es un partido de fútbol en un Mundial es definitivamente algo extraordinario», dice después Edwin, un cuencano que ha vivido en varias ciudades de Estados Unidos.
Edwin no solo asistió al partido frente a Curazao. También estuvo en Filadelfia. Y más allá de la sorpresa que ha provocado los resultados de Ecuador en este Mundial, al cuencano le ha dejado sin palabras el apoyo por parte de los hinchas a la Selección Ecuatoriana de Fútbol.
Tanto en Filadelfia como en Kansas City se vieron miles de personas, entre inmigrantes y turistas ecuatorianos que llegaron para alentar a Ecuador. Y, aunque las quejas por la manera en cómo han jugado los seleccionados de la TRI son latentes, no se puede negar que Ecuador volverá a jugar como local, y que, todavía más, los hinchas volverán a los graderíos para cantar el himno nacional y esperar un resultado que ponga a la selección dentro de los dieciseisavos de final del Mundial 2026. (D)
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