No así, Presidente Noboa

Que el mundo en el que hoy vivimos anda loco, de remate, lo sabemos todos. Esta locura colectiva invade nuestra individualidad; si no trabajamos para combatirla, lentamente pasaremos a engrosar el pelotón desquiciado que amenaza con echar al suelo nuestro basamento moral.

El presidente de una nación y quienes le acompañan en el gobierno necesitan ser personas cuerdas capaces de contagiar cordura y crear un ambiente adecuado para la superación personal y, como consecuencia, para el mejoramiento colectivo.

Hace ochenta años me enseñaron que un país necesita tener gobernantes honrados y sensatos para conducirlo. Recuerdo todavía a mi profesor de primer grado, Ignacio Arcentales; él ponderaba la bondad de la cordura, virtud necesaria para todo ser humano.

Señor presidente Noboa: Estoy seguro que usted aquilata el privilegio de poder ser útil en la conducción de nuestro Ecuador. Estoy convencido que usted distingue con prístina claridad la diferencia entre consorcio, asociación, empresa, hacienda, sindicato, nación. Usted conduce una nación, un país que por diversos motivos dejó de ser gobernable para convertirse, no raras veces, en nido de insanas manifestaciones.

Usted, presidente, luego del triunfo de nuestra selección de fútbol, decretó un feriado nacional. Las emociones no deben gobernarnos. ¿A dónde fueron a parar las citas médicas y de toda índole, conseguidas con esfuerzo? Los planes de trabajo, a todo nivel, se tiraron por la borda. Fata Morgana se privó de la presencia de dos colaboradores. Aquello que se planificó quedó en el papel.

Bien que nos emocione un triunfo deportivo, pero que jamás nos desquicie. Usted educa, presidente.  Sus resoluciones deben llevar los elementos suficientes para que sean plausibles y de provecho nacional. Estos feriados nacionales imprevistos son un paso hacia atrás.

¡Errar es humano, enmendar es sabio!  Aplausos para nuestra selección por su triunfo frente a Alemania, si así llueve que no escampe. (O)

Dr. David Samaniego

Dr. David Samaniego

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Fundador de Ecomundo, Ecotec y Universidad Espíritu Santo en Guayaquil. Exprofesor del Liceo Naval y Universidad Laica (Guayaquil), Rector del colegio Spellman (Quito) y del colegio Cristóbal Colón (Guayaquil).