Crónica de un desastre anunciado

El partido Ecuador vs México fue la crónica de un desastre anunciado. Desde las declaraciones a 10 revoluciones por minuto de la presidenta Scheimbaum hecha la chistosita “si México no gana hoy, Ecuador sufrirá las consecuencias, avisados están”, la de los periodistas e influencers, incitando al “relajo”; la logística manipulada para que la travesía desde New Jersey a México DF dure 9 horas, el traslado al estadio Azteca, con un resguardo descomunal solo visto en películas de acción, determinaron ese colofón de terror, cuando la emoción de ganarle al Ecuador, generó un epicentro de bestialidad en la plaza Reforma entre los propios desadaptados fanáticos mexicanos, con inmensos daños materiales, un saldo de al menos 4 muertos por asfixia, y cientos de heridos.

Más allá de una presentación decepcionante del “equipo de todos”, algo percibíamos que ocurría en el semblante de varios jugadores: miedo, desconcierto, un hálito de desconfianza como anhelando que el partido ni siquiera inicie; y, entonces las versiones de todo tipo: “amenazaron a quienes juegan en México” decían. Sacando cuentas Enner y Vite eran un manojo de nervios, nada parecido al descomunal despliegue que, por ejemplo, brindó el babahoyense ante Alemania. El origen de las penurias y sufrimientos de los futbolistas ecuatorianos jamás se sabrá a ciencia cierta. El mundial de fútbol no puede tener estos descalabros.

Al atardecer del miércoles pasado, empezó a circular una supuesta carta de Gianni Infantino en la cual se mencionaba “…el inicio de una investigación formal por posibles infracciones ocurridas durante el partido…” incluyendo dos posibles sanciones: “repetición del partido en sede neutral o exclusión de la selección de México de la Copa mundial de la FIFA 2026, otorgando la victoria y los tres puntos a la selección del Ecuador”. Llamadas entre amigos, ¿será cierto?  Y ahora ¿cómo hacemos? si ya los jugadores regresaron como pudieron a sus clubes de origen. Tal como el relato descomunal de Edmundo Maldonado en los 80’s, esta espera se convirtió en otra “noche de los giles” para los ecuatorianos.

Mientras tanto, Inglaterra ya ganó 2 a1 a la RD del Congo y enfrentará a México mañana. El partido se jugará en el mismo coloso de Santa Úrsula, solo que ahora ya con las advertencias de la FIFA, de seguro habrá más tranquilidad en los iracundos hinchas mexicanos, mientras el cuadro del temible “vasco” Aguirre no pierda.

Para el equipo ecuatoriano el daño ya está hecho. ¿Será posible que en las próximas citas mundiales prime el raciocinio y no el amor enfermizo por el dinero? ¿Se podrá fijar sedes que no tengan fanáticos con problemas sociológicos y sicológicos?

Es hora de dar la vuelta la página; en septiembre y noviembre de 2026 habrá fechas FIFA; en marzo de 2027 iniciarán las eliminatorias para la cita ecuménica de 2030 que se jugará en España, Marruecos y Portugal, con partidos inaugurales en Argentina, Paraguay y Uruguay conmemorando los 100 años del mundial; a mediados 2028 se jugará la Copa América. Nosotros aun no tenemos ni director técnico. (O)

Dr. Marco Salamea

Dr. Marco Salamea