Poca gente, según parece, no está dispuesta a dar de sí mismo en el mundo de hoy…que esta precedida de una deshumanización, ambiental y social, trastocando las raíces de una crisis civilizatoria; a nivel mundial; que nos arrastra y se intensifica desde hace más de medio siglo.
Su epicentro lo valoramos a las exigencias del mercado dominado por el poder del consumismo central. El mercado es presentado como irrefutable realidad y quien no se afirma en el mismo está condenado a desaparecer. El mercado es poder y poder es acumulación de capital a como dé lugar…al riesgo que sea, por cuotas de poder.
El mercado nos ha engullido nuestros verdaderos valores sociales y de identidad cultural y va creando hábitos de vida, forma de pensar, de sentir, de amar, de comer, de consumir, de expresiones mercantiles, tecnológicas, musicales, sensoriales y otras personales desde las formas de vestir y de hablar, hasta las de comportarse y andar; que mantienen condicionamientos ideológicos, para no poder encontrar y valorar e interpretar posibles salida de esta crisis civilizatoria distorsionadas de la visión del mundo y nuestra sociedad.
Este cegamiento y sometimiento mercantil-ideológico-cultural no nos permite percibir, entender y asimilar las dimensiones de la crisis del sistema ambiental-tierra que nos arropa con la injusticia social y la injusticia ecológica. Juntas e interdependientes emergerá una nueva ética que no se restrinja al comportamiento humano, sino que se amplie su relación con el ambiente-aire-agua- tierra…
La acumulación del capital nos ha diferenciado, destinado al consumo del 80% de los recursos naturales solo al5% de la población del mundo.es decir hemos sobrepasado los límites y nos dirigimos a un colapso del planeta Tierra. (O)





