Trump firmó el 6 de agosto un decreto que busca frenar el llamado «turismo de nacimiento», la práctica de mujeres extranjeras que viajan a Estados Unidos (EEUU) para dar a luz y que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense.
La medida llega poco más de un mes después de que la Corte Suprema anulara otro decreto de Trump que pretendía suprimir el derecho de suelo para hijos de inmigrantes indocumentados. El mandatario, sin embargo, defendió que esta nueva orden no contradice ese fallo, sino que representa un «ajuste» a ese derecho.
«Lo que hemos visto en los últimos años son redes delictivas organizadas que establecen un sistema mediante el cual decenas de miles de personas pueden venir a este país de forma organizada y dar a luz aquí únicamente con el propósito de obtener la ciudadanía por derecho de nacimiento», dijo Trump a periodistas en el Despacho Oval.
Según explicó, el decreto se enfoca en negar visas a quienes se sospeche que viajan con ese objetivo, tanto a los padres como a quienes organizan estas redes.
La Enmienda 14 de la Constitución, aprobada tras la Guerra de Secesión para garantizar la ciudadanía de los antiguos esclavos, reconoce el derecho a la ciudadanía por nacimiento en territorio estadounidense salvo en casos muy específicos. Esa fue la interpretación que ratificó la mayoría de la Corte Suprema en su fallo del 30 de junio, al señalar que los niños nacidos en EE.UU. de padres en situación irregular o temporal «están sujetos a la jurisdicción» del país y son ciudadanos desde su nacimiento.
Bajo la legislación vigente, un funcionario consular puede negar una visa a quien sospeche que viaja a EE.UU. para dar a luz. Los críticos de este sistema señalan que el vacío está en las futuras madres que ingresan simplemente como turistas, sin solicitar visado. (I)
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