La vida tiene retos. Los avatares de la vida. La vida judicial tiene los propios. Tiene avatares. Pero, en esta ocasión, no vamos a tratar precisamente sobre las vicisitudes, dificultades, cambios o transformaciones que la vida trae. No. Sino de avatares. ¿Cómo? Los avatares en la vida de los jueces. Me refiero a esas creaciones digitales, de un rostro ficticio y gráfico, que representan a alguien, pero que, finalmente, al ser una obra creativa, tan solo es una aproximación, no es ese alguien. Esos muñequitos o rostros en pantalla. No hay la cara —en estricto sentido— de una persona humana.
Los avatares. El Consejo de la Judicatura realizó la Resolución Nro. 164-2026, por la que aprobó el Protocolo Técnico-Operativo para el Uso de Avatares Digitales como Medida de Seguridad en Audiencias Telemáticas. Entonces, los jueces pueden pedir que, en audiencias telemáticas, no figuren sus rostros humanos, sino avatares gráficos. Repito: en audiencia telemática.
Mire. El sistema judicial requiere mentes e ilusiones país. Amor al Derecho y a la Patria. Usted no puede sacrificar la rigurosidad y seriedad del sistema, ni el respeto al juzgador, de esa forma. ¡Qué sucede! ¡Qué solución real trae! Primero, no es un juez sin rostro (ni se podría por estándares), pues no se ha perdido la identidad, se conoce en el sorteo de causa su nombre, en la firma, en la providencia, en la búsqueda del SRI o en el acceso al nombramiento. Insisto. El avatar solo es para ponerlo en la audiencia telemática, no cambia en nada la seguridad del juzgador, realmente lo ridiculiza.
El Estado no debe esconder al juez, debe ser capaz de protegerlo. Hay que construir un sistema serio, innovador y digno —a menor costo— de dar soluciones.
Explico. La competencia del juez nace de la Ley. Ojalá lo recuerden los funcionarios de estas creatividades. Entonces, reforme la Ley (77 votos del Gobierno) y modifique la competencia de juzgadores para que puedan resolver (mejor vía tribunal) desde otros países o embajadas (radicados en el exterior) sobre delitos y acciones más gravosas que supongan presión y riesgo. Expresamente, dotando de competencia sin determinar su ubicación. Repitamos: la competencia nace de la Ley. Luego, así como se pasan meses hablando de la doble cédula y protección a agentes de inteligencia, ¿ya se pensó para jueces, fiscales y servidores? Una doble cedulación para su vida privada como medida de seguridad. Después, diseñe un plan de protección a jueces, fiscales y servidores, entregue seguridad, claro, privándose de las caravanas inservibles de muchos funcionarios. Mejore la infraestructura de seguridad en los ingresos y salidas a sus edificios. No intervenga celulares de incómodos ecuatorianos, sino anticípese a los procesados y sujetos procesales en causas delicadas. Más claro. Piense sin vértigo, y dejando a un lado los avatares de la función y la vida; piense con mayor voluntad Estado. (O)
@jchalco




