Un bebé pecarí y un mapache permanecen bajo cuidado del Bioparque Amaru de Cuenca como parte de procesos de recuperación de fauna silvestre.
Ambos llegaron al centro en circunstancias diferentes y, durante su permanencia, comenzaron a compartir espacios y actividades.
El pecarí ingresó a Amaru después de quedar separado de su familia y requerir atención especializada. Mientras se recuperaba, tuvo contacto con un bebé mapache que también estaba bajo cuidado del bioparque.
Comenzaron a acompañarse, explorar y jugar juntos, pese a pertenecer a especies distintas.
El caso permite conocer una parte del trabajo que realiza el bioparque con animales que llegan en condiciones que requieren intervención humana, mientras se procura garantizar su bienestar y contribuir a la conservación de las especies.
“Trabajamos para rescatar, rehabilitar y dar una segunda oportunidad a la fauna Silvestre respetando siempre el bienestar de cada animal y acompañando su proceso de recuperación”, señaló Amaru. (I)
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