Tres ideas generadas en Cuenca fueron seleccionadas entre los 500 Mejores Proyectos Socioambientales de Premios Verdes 2026. Se trata de Ayni-Bot, de la Universidad Católica de Cuenca; TeraH2O, una plataforma para la gestión de plantas potabilizadoras; y Coopcoama, una cooperativa que organiza a recicladores de base para fortalecer su participación en la economía circular.
Aunque sus campos de acción son distintos, los tres proyectos parten de necesidades concretas y buscan generar soluciones sostenibles con impacto ambiental y social.
Ayni-Bot usa tecnología para monitorear calidad del agua

Mao Leonardo Jaramillo (I), estudiante de la carrera de Robótica de la Universidad Católica de Cuenca, junto con Elizabeth Jiménez y Juan Pablo Pazmiño,
docentes investigadores. / El Mercurio
En el caso de Ayni-Bot, el punto de partida fue una limitación del monitoreo convencional de los cuerpos de agua. Para conocer el estado de una laguna es necesario movilizar personal, acceder al sitio, recoger muestras y enviarlas a un laboratorio. Solo el análisis puede tardar entre ocho y diez días, mientras que toda la logística puede extenderse cerca de un mes.
Elizabeth Jiménez Rivas, docente del área de Robótica e Inteligencia Artificial de la Universidad Católica de Cuenca, explica que Ayni-Bot busca reducir ese intervalo mediante robótica y sensores.
El robot se desplaza sobre el agua y registra variables como pH, salinidad, sólidos disueltos totales, conductividad eléctrica, turbidez y nitratos. Los datos se envían a una plataforma que puede consultarse desde un computador o teléfono.
El sistema conserva además un registro histórico que permite comparar mediciones y observar variaciones que podrían quedar fuera de un muestreo puntual.
Sebastián Caiza, delegado del equipo estudiantil, recuerda una de las pruebas realizadas en una laguna de Cuenca. Durante el ensayo, el equipo encontró diferencias de salinidad entre el centro y las orillas, asociadas a la presencia de patos y sus desechos.
Confiabilidad y comparación de resultados
La confiabilidad de los sensores se contrastó con análisis de laboratorio. Durante las pruebas, el equipo tomó muestras y comparó sus resultados con las mediciones obtenidas en tiempo real por el robot. También incorporó la posibilidad de conservar muestras para posteriores análisis.
El prototipo no busca reemplazar al personal técnico. Su nombre proviene del término andino ayni, relacionado con la cooperación.
El desarrollo también ha tenido que enfrentar las condiciones de los cuerpos de agua. Caiza identifica las algas como uno de los principales problemas, debido a que pueden atascar los motores. Para resolverlo, el equipo incorporó dispositivos para apartarlas y estableció rutas específicas de navegación.
Según Jiménez, el costo anual estimado de Ayni-Bot es de unos USD 4.000, frente a cerca de USD 40.000 que puede representar un sistema convencional de monitoreo para una empresa.
El siguiente desafío es incorporar inteligencia artificial para que el sistema pueda generar alertas preliminares a partir de los datos obtenidos.
TeraH2O recopila datos para mejorar gestión de plantas

José Alfredo Quintero, CEO y fundador de Servicios Profesionales, junto a Militza Vega, del Departamento Comercial, presentan las innovadoras soluciones de TERAH2O. / El Mercurio
TeraH2O parte de otro punto de la gestión del agua: la necesidad de digitalizar y organizar la información generada en las plantas de tratamiento.
José Alfredo Quintero, CEO y fundador de Servicios Profesionales, llegó al proyecto después de visitar plantas de tratamiento, juntas de agua y empresas del sector. Allí encontró procesos que todavía dependen de registros en papel o archivos de Excel que no están integrados.
El modelo desarrollado por TeraH2O convierte esos registros en información trazable. La plataforma permite almacenar datos de operación, consultar históricos, calcular dosificaciones, controlar inventarios y costos, y generar información para seguimiento y auditoría.
Uno de los resultados reportados es una reducción de hasta 26 % en el consumo de coagulantes y desinfectantes. Quintero aclara que el porcentaje depende de las condiciones de cada planta y de la variación de las dosis.
Las pruebas piloto incluyeron una planta ubicada en la comunidad Angamarquillo, en Ambato, mientras se preparan nuevas pruebas en Cariamanga, en la provincia de Loja.
La plataforma incorpora además predicciones hidrometeorológicas de hasta siete días. La finalidad es anticipar incrementos de turbidez y permitir que el operador prepare las dosis y los insumos antes de que se produzcan cambios importantes en el agua cruda.
La automatización, sin embargo, tiene un límite. TeraH2O puede recomendar una dosificación, pero esta debe ser revisada por el operador y validada mediante pruebas de laboratorio.
Quintero insiste en que la herramienta no reemplaza al responsable de la planta, sino que aporta información para mejorar sus decisiones.
El sistema está diseñado para adaptarse a plantas de diferentes tamaños y requiere conexión a Internet y un computador o teléfono inteligente. El costo se establece de acuerdo con la capacidad de cada instalación y los productos utilizados.
A futuro, Quintero proyecta ampliar la plataforma hacia la formación de operadores e ingenieros mediante una sección académica con casos reales e inteligencia artificial.
Coopcoama: reciclaje inclusivo y organización comunitaria

La gerente Cecilia Yuqui (2I), junto con otros integrantes de Coopcoama «Amigas del Medio Ambiente» tras una jornada de capacitación. / El Mercurio
La tercera iniciativa pone el foco en las personas que recuperan los materiales descartados.
Cecilia Yuqui, gerente de Coopcoama “Amigas del Medio Ambiente”, recuerda que durante años las recicladoras trabajaron sin reconocimiento y con escasa capacidad de negociación.
La cooperativa surgió de un proceso de organización entre integrantes de 12 asociaciones de Cuenca.
Damián Burneo, gerente de Revive EC y ente consultor de Coopcoama, explica que la cooperativa busca cambiar una lógica individual por una estructura colectiva. Los socios pueden comercializar materiales a través de la organización, generar fondos comunes y disponer de recursos para equipos y elementos de protección.
Actualmente, Coopcoama cuenta con 15 socios, un centro comunitario de reciclaje y un camión. Según Burneo, la organización ha gestionado más de 500 toneladas de material en dos años.
Los integrantes también reciben dos dólares por hora cuando prestan servicios de clasificación, carga, descarga o capacitación.
La formalización, sin embargo, no ha eliminado los riesgos. Cecilia Yuqui señala que ninguno de los socios cuenta actualmente con seguridad social y que persisten accidentes relacionados con cortes, caídas y manipulación de materiales contaminados.
En el ámbito económico, Burneo sostiene que Cuenca genera cerca de 540.000 toneladas de residuos al año y que apenas alrededor del 6 % del material reciclable es aprovechado. De ese volumen, aproximadamente el 95 % es recuperado por recicladores de base.
Para la cooperativa, aumentar el volumen recuperado no depende únicamente de encontrar más material. También requiere mejorar las condiciones de comercialización, fortalecer los servicios educativos y lograr que el reciclaje sea reconocido dentro de la gestión pública de residuos.
Tres proyectos de Cuenca con un mismo objetivo ambiental
Ayni-Bot, TeraH2O y Coopcoama trabajan sobre problemas diferentes, pero comparten un propósito: generar soluciones para enfrentar desafíos ambientales y sociales.
Ahora sus propuestas deben demostrar que pueden funcionar más allá de la etapa de desarrollo y consolidarse como soluciones capaces de operar de manera sostenida.
El primer paso está dado. El reconocimiento iberoamericano obtenido en Premios Verdes 2026 es considerado por Elizabeth Jiménez, José Alfredo Quintero y Cecilia Yuqui como un impulso para consolidar estas iniciativas vinculadas con la protección ambiental, la gestión del agua y la economía circular.
Ranking de Premios Verdes 2026: Ecuador suma 102 proyectos
Ecuador suma 102 proyectos al ranking de Premios Verdes 2026, con iniciativas que reflejan la diversidad de respuestas socioambientales desarrolladas en distintas regiones del país.
Las propuestas abarcan economía circular, conservación de ecosistemas, agricultura, agua, tecnología, energía y ciudades resilientes.
Cuenca aporta soluciones relacionadas con la gestión hídrica y el reciclaje inclusivo, mientras que Guayas, Galápagos, Santa Elena y Pastaza presentan proyectos vinculados con la reducción de emisiones agrícolas, el monitoreo de biodiversidad, la restauración coralina y la movilidad fluvial solar en la Amazonía.
Los ganadores se conocerán el 22 de octubre de 2026, durante la ceremonia que será en Cuenca.
El movimiento Premios Verdes, con más de una década de trayectoria, ha recibido más de 22.000 proyectos de 53 países y busca impulsar soluciones sostenibles en América Latina y el Caribe. (I)










