Hay que asumir la innovación. Para que pueda suceder, se requiere de engranajes, herramientas y bases sólidas. No se puede innovar desde el desorden, la inestabilidad y la ausencia de conceptos. Innovar requiere de la madurez de asumir, la seriedad de comprender, el pensamiento transformador y la convicción de cuidar.
La ciencia no se detiene y los métodos para llegar —acercarse— a la verdad no son una tarea que se realiza desde lo incierto. Menos en aislado. Necesita aprendizaje, saberes conectados, comprensión, comunidad, sentido de diálogo y horizontes lejanos que inviten a soñar.
Entonces, ¿cuál es el rol de la universidad actual? ¿Cuál es su concepto? ¿El camino que debe asumir? Recuerdo cuando, en el siglo anterior, los análisis más relevantes sobre la universidad apuntaban a destruirla, sostener que es de la época medieval y que su sentido y razón habían perdido vigencia. Que no sirve. Hoy no es extraño escuchar lo mismo; incluso hay quienes la atacan o buscan su desprestigio. Seamos claros. Es una institución humana que ha sobrevivido a guerras y pandemias. Por siglos.
La educación no puede ser entendida de forma lineal. El sistema educativo tiene una comprensión y sentido diverso. Tejidos. Como lo es el pensamiento crítico. Los métodos varían, al igual que las expectativas y la sociedad en sí. Las crisis educativas no dejan de ser un debate en todos los países del mundo. Algunas veces como populismo y muy pocas para tomarse en serio. Entonces, la lista es larga: el presupuesto, la infraestructura, los moldes, las premuras, los déficits y más ausencias. Pocos asumen el desafío de solucionarlo y tratarlo. De transformarlo. De innovar. De cuidar.
Hay que innovar entendiendo a la educación como un faro. La universidad, como un faro de sabiduría y un lugar seguro en comunidad. El camino hacia la institucionalización o civilización humana no requiere de bemoles, sino de estandartes por esa mirada y sentido. No se trata de mínimos, sino de una categoría que permita asumir los desafíos y principios, en donde la universidad debe mantenerse alerta con su compromiso ético y razón. Aún más en una sociedad que puede deformarse y requiere de comunidades capaces de innovar e indicar las columnas a enderezar. A ser referente. Con ejemplo y rigor. Con comprensión de los cambios. Con una transformación digital, pero no única, sino con un mayor sentido: cuidar lo humano. Cuidar de las personas y Planeta. Sostener. Y avanzar. Debemos innovar para los nuevos desafíos. (O)
@jchalco










