El 28 de agosto, el Movimiento Nacional Justa Libertad presenta una canción para decir que decidir sobre el propio cuerpo es libertad, dignidad y justicia. Sus creadoras hablan de un proyecto que une voces y sueños; Sara Arana lo resume en mujeres poderosas y fuertes cantando por su libertad. Allí está su mayor acierto político: disputar el relato del aborto con palabras claras y desde la alegría.
Durante demasiado tiempo, el poder conservador ha impuesto miedo, culpa y silencio sobre una experiencia que forma parte de la vida de miles de mujeres. Hablar con claridad rompe el estigma; cantar juntas rompe el aislamiento. La alegría feminista no minimiza decisiones complejas: devuelve humanidad, comunidad y futuro a quienes el sistema penal pretende castigar.
A las puertas de septiembre, mes de acción por el acceso al aborto seguro, esta canción recuerda que los derechos también avanzan cuando encuentran un coro. El aborto ocurre aun cuando se lo prohíbe; la ley decide si se vive con cuidado y autonomía o bajo clandestinidad, riesgo y persecución, que golpean más a mujeres empobrecidas, rurales, indígenas y afroecuatorianas.
Que esta canción se escuche en calles, casas y escuelas. Porque decidir sin miedo no debería ser privilegio: es justa libertad. (O)








