Para la Fiscalía, el caso Apagón; para la mayoría de ecuatorianos, caso Progen, está resultando un entramado de corrupción digno de una película protagonizada por y para gánsteres.
Progen suscribió contratos con el Gobierno del Ecuador para proveer energía térmica.
A la hora de la hora no llegaron más que motores viejos y repintados; es decir, chatarra, mientras se esfumaban alrededor de USD 115 millones.
Revelaciones hechas en estas últimas semanas por varios medios de comunicación, uno de ellos, hostigado por el Gobierno, demuestran que los protagonistas del entuerto diseñaron un plan para engañar, sonsacar y llevarse el dinero de los ecuatorianos.
Lo que informan son datos y entretelones obtenidos del proceso, testimonios de vinculados prófugos y que la Fiscalía no quiere que comparezcan telemáticamente, aunque sí a otros.
Resulta insólito conocer que un directivo de Progen, su lobista, posiblemente con la venia de burócratas nacionales, sí sabían que lo que recibirían en Ecuador eran motores viejos.
Es más, que la lobista propuso al directivo comprar jueces en el Ecuador para burlar la justicia, iniciativa que no prosperó, graciosamente porque aquél dedujo que con eso irían a la cárcel. Qué paradoja.
Palabras más, palabras menos, estaban armando el atraco. Hasta completarlo, urdieron un engranaje de pleitos, pasatiempos, mensajes, lo que no les impidió que desde el entonces Ministerio de Energía y Minas les entregaran, por partes, millones de dólares, sin exigirles ninguna garantía.
Imposible creer que quienes a nombre del Estado ecuatoriano viajaron en su momento para visitar las instalaciones de Progen no hayan “olfateado” la estafa y encendido la alerta.
Porque ya no pudo sostenerlo más, en estas últimas semanas la Fiscalía vinculó a más personas al caso. Algunos de ellos, altos funcionarios colocados por los ministros de la época, encargados, están fuera del país.
¿Quiénes más faltan de ser vinculados?











