“Cómo voy a cumplir una condena que es nula”, respondió el expresidente Abdalá Bucaram Ortiz a una de las preguntas que se le hizo en la rueda de prensa que dio un día después de que un tribunal lo condenó a 9 años y 4 meses de prisión, por delincuencia organizada, en el caso Pruebas Covid-19.
El exmandatario además señaló que apelará la sentencia y recalcó que, en caso de que la pena quede ejecutoriada, no le preocupa ir a cárcel, pues está seguro de que, por su edad, le darán prisión domiciliaria; sin embargo, sí le angustia la suerte de su hijo, Jacobo Bucaram, a quien le dieron la misma pena.
Además, el expresidente calificó al fallo como “ridículo”, pues aseguró que no existe delito en “un negocio entre privados”, ya que su hijo, Jacobo Bucaram, simplemente les compró unas pruebas rápidas a unos extranjeros, con lo cual, no se perjudicó al Estado.
También denominó al 9 de septiembre del 2026, cuando se le leyó la sentencia, como “un día de gloria, de orgullo y de alegría para la familia Bucaram”, pues señaló que esto le permitirá demostrar las supuesta “nulidades” del proceso en su contra.
“Hemos triunfado, el fallo macabro e inmoral va a ser anulado, tenemos la prueba de 40 tweets de uno de los jueces del año 2020, donde despotrica contra mi familia, en cualquier país del mundo ese juez debía excusarse, pero, no lo hizo”, señaló Bucaram.
Por la certeza que tendría de que el fallo será “nulitado”, el exmandatario habría tomado la decisión de aceptar que se le lea la sentencia, tras lograr cinco aplazamientos previos, alegando su mal estado de salud.
“A pesar de que me diagnostican como paciente de muerte súbita y tengo 13.000 arritmias ventriculares por día, yo pedí se me dé el alta para escuchar el fallo”, afirmó Bucaram.
Mientras, al momento se desconoce el paradero de Jacobo Bucaram, hijo del expresidente, quien recibió una pena similar, de 9 años y 4 meses de prisión; previamente escapó a Colombia, de donde se lo trajo a Ecuador.











