Filosofar sobre los tiempos y las metas de la vida, es complicado ¿De dónde somos y hacia dónde vamos? El pasado nos brinda experiencia. Es el punto reflexivo que concede la partida para andar el camino en el que estamos. Se admira lo bueno, se aprende de las acciones y decisiones tomadas. Sirve para mantener un proyecto, y mirando al horizonte, se plantean los objetivos, aquellos que pueden permanecer según el presente, mejorar acorde al pasado, o innovarse para el futuro. Ese recorrido no se estudia en las aulas. No se aprende escuchando una sola charla. Se cultiva con los sueños propuestos y el anhelo por conseguirlos. Se respira día a día en cada hora trabajada, en la dificultad concluida, y también en la satisfacción sentida ante una buena noticia. Pero, sobre todo se vive, desde lo más profundo, con la gran comunidad que acompaña.
No es lo mismo ser meros espectadores de una situación, a ser partícipes de su solución. Haber puesto la piel en defensa de una institución y las personas que ahí trabajan o estudian, tejer redes y alianzas para ampliar las oportunidades que se entregan a esa comunidad, gestionar recursos, asesorar a otros, haber tendido una mano a quien lo necesitó en determinado momento, todo esto y mucho más construye a una persona y su liderazgo, influye a un equipo, y genera más comunidad. Y es que cuando se comparte juntos, afloran los elementos necesarios para ese colectivo: identidad, costumbres, afinidades, y entonces, los intereses apuntan a un beneficio mayor y común, en el que los logros favorecen a, y se celebra por, esa comunidad.
Pero llegar a este punto no es la invitación a quedarse estático, pues esa herencia debe ser fortalecida y movida para que continúe generando bienestar a los que vienen, y se consigue tanto con quienes ya están ahí, como con las personas que se van sumando a ese camino y tiempo recorridos. Acompañar el trayecto afianza la confianza, los valores compartidos, y permite crecer, adaptar y ajustar los proyectos con los cambios del momento. Cuidar el futuro va más allá de imaginar, requiere de ser responsables con las elecciones que se hacen hoy, avizorando a dónde quiero llegar mañana, sin olvidar a la bella comunidad acompañante, aquella que con atención y valorándola, se debe cuidar para avanzar. (O)




