Hace cuarenta años varios movimientos políticos existían al interior de la Universidad de Cuenca; ideológicamente había algunas tendencias de izquierda, pero jamás se vio injerencia de control de exalcaldes, peor de partidos políticos corruptos, ni dirigentes fugados y peor encarcelados por delitos contra la fe pública. La lucha estudiantil tenía otro matiz: se perseguían ideales, los actos de la juventud contestaria eran altivos y puros. Recibir apoyo de delincuentes, no pasaba jamás por el pensamiento de alguien airoso y honesto.
Hace años el campus central de la U de Cuenca era abierto, y se convirtió en el centro de reuniones de todo tipo de políticos, pues la policía jamás podía ingresar al considerarse un acto de violación a la autonomía universitaria. Los tiempos han cambiado, ese paradigma se ha caído, y ahora es común en el mundo el resguardo policial en cualquier actividad o hacia algún personaje, ni se diga al presidente de la república, al encontrarse en el espacio público de una universidad.
Nunca presencié a profesores estar al frente de un plantón estudiantil, por ser potestativo, como su nombre indica, de estudiantes.
Hechos deleznables ocurrieron el pasado miércoles con la visita del presidente Noboa al campus de Balzay, para constatar el inicio de la construcción de la residencia universitaria dentro del proyecto Casa U, como parte de una estrategia gubernamental de apoyo a estudiantes que aun teniendo gratuidad en la enseñanza sus recursos no alcanzan para costearse un arriendo o se encuentran en estado de vulnerabilidad. Un profesor español/ecuatoriano titular de la facultad de Filosofía a quien llamaban Santiago hizo la ridiculez de mezclarse con un pequeño grupo de estudiantes, arrastrándose para entrar por las rendijas de una valla de protección, para agraviar con insultos al presidente Noboa.
Su objetivo fue hacer teatro, pretender ganarse unos minutos de notoriedad al portar un letrero ofensivo contra el gobierno; este ridículo acto, fue mal visto por el propio gremio de profesores, e inclusive por la comunidad estudiantil. En las redes sociales se comentó que el número de manifestantes molestos por la presencia de Noboa pasó apenas de 100 de una totalidad de 16.000 matriculados en el Alma Mater; y, el aventurero profesor fue 1 de 993 catedráticos. Los quejosos, fueron manipulados por políticos que en época electoral persiguen el único objetivo de agraviar al primer mandatario para opacar un programa de apoyo palpable a la universidad pública ecuatoriana.
A las 5:00 pm de ese día, en el marco del Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana y Latinoamericana «Alfonso Carrasco Vintimilla» organizado por la facultad de Filosofía de la U de Cuenca, en un acto emotivo, se conmemoró el 50 aniversario de la publicación de la exitosa novela “María Joaquina en la vida y en la muerte” del gran Jorge Dávila Vázquez. El evento contó con gran presencia de estudiantes, contrastando la pobrísima asistencia de la mañana de unos cuantos manifestantes manipulados por fuerzas oscuras de la ciudad y el país. (O)








