Yo creo que un semiólogo, nos ayudaría descifrar el sentimiento que afloran con la información que nos inyectan, diariamente en épocas de elecciones vernáculas. Los candidatos a candidatos nunca han sido propuestos, sino que se suben como se bajan en un bus en marcha en cualquier ciudad. Estos aspirantes entran por fuera de su comunidad, y hablan de nuevos escenarios, como si fuera un teatro, donde se cambian los papeles para la función. ¿No será verdad? Pero como llegan… viene hacer algo así como un enano alto…
Mucha gente cree que están muy bien informados, precedidos por el toque de clarines, cuando en realidad, casi nadie entiende… “No hay luz” … “Solo lloran” por la bota del que debe “protegernos” y a seguir el viaje como si nada… pero hay indignación y dolor ante el funeral de aquella lagrima, que retumba en el corazón de los olvidados, ya nada los calla la desazón de la justicia. Allí está el estómago para tragar el sapo, “Economía” (de Oikos casa y nomos, orden) quiere decir distribuir con acierto…hablan de tasas, y otros epifenómenos (deposite $100 y se multiplica…) Sería lo mismo que los escritores hablaran durante años y años de pretéritos, pluscuamperfectos, adverbios …Y nos hicieran creer a todos que eso es literatura…
El cuentico de que “las fuerzas del mercado en libertad de acción son el mejor camino hacia el bienestar general” (originado en dejar hacer, dejar pasar, del siglo XVIII). Surgió de un traspaso rápido y casi invisible, al estilo de los magos, de la biología a las ciencias sociales, algo que Darwin no propuso jamás: “Si el equilibrio de la naturaleza es consecuencia directa de la lucha por la supervivencia del más apto, lo mismo ocurrirá con la economía” (darwinismo social). Sembradores de la violencia. (O)




