¡Basta ya!

Sin duda, los cambios tecnológicos en la comunicación y la irrupción de la inteligencia artificial en toda la estructura social han transformado de manera casi dramática el quehacer humano, especialmente en oficios como el periodismo. La brecha es amplia entre quienes aprendimos el oficio de manera artesanal y las nuevas generaciones de comunicadores, que deben enfrentar desafíos inéditos, como abrirse espacio en medio de una creciente ola de productores de contenido y de la caótica turbulencia de las redes sociales. Sin embargo, la esencia del buen periodismo sigue siendo la misma: vigilar y cuestionar el poder en todas sus formas de expresión. No somos gente de escritorio; somos gente de calle, que recorre barrios y plazas, que escucha a la ciudadanía, que permanece cercana a la cotidianidad de los acontecimientos sociales, que no se amilana ante el peligro ni ante las inclemencias del clima y, mucho menos, ante el poder. Somos periodistas a tiempo completo y quienes observamos normas éticas y deontológicas infranqueables no podemos sino rechazar e indignarnos ante el despliegue sistemático de agresiones contra medios de comunicación y colegas. Poco importa si estamos o no de acuerdo con ellos, si compartimos o no su forma de ejercer el periodismo, o de concebir la comunicación. No podemos callar ni permanecer impávidos frente a los atropellos que se producen a diario. Defender el periodismo y rechazar la persecución a medios y periodistas es, en esencia, defender la democracia. (O)

Lcda. Ana Abad R.

Lcda. Ana Abad R.

Periodista, editora y correctora de estilo; es parte del grupo editorial Quillca editores. Ha publicado investigaciones sobre cultura popular y artesanías. Es directora de contenidos del Portal Digital Voces Azuayas.