Siendo médico me asombra más la función y actividad de los riñones. Máquinas perfectas de depuración y que sin saberlo ni sentirlo nosotros, trabaja por nuestro ser, las 24 horas del día y sin descanso ni fatiga. Filtra la sangre con un millón de microfiltros, las nefronas, por donde pasa 40 veces toda la sangre de nuestro organismo en un día, eliminando excesos de elementos nocivos y los tira por la orina. Controla agua y sal de una manera inigualable y por ende la presión arterial está regulada. Fabrica sangre mediante la eritropoyetina que ordena a la medula a producirla.
Maravilla de la naturaleza y su evolución, que cuando entra en insuficiencia, es realmente grave. Pero en el Ecuador, tenemos insuficiencia renal, menos mal, no muy frecuente y una gran y enorme insuficiencia en lo que respecta a la ayuda a los enfermos renales de parte del IESS y estado.
Tan deficiente es la cobertura del gobierno, que apenas trata el 4 % de los casos y la enorme mayoría de enfermos renales, son tratados por entidades privadas, que, a lo largo del país, dan su servicio eficientemente.
Lo extremamente grave es, que, el estado adeuda a estas entidades de diálisis, mucho dinero por honorarios de las sesiones, que tiene el paciente que someterse tres veces por semana, anclados en una poltrona cómoda, sí, pero fatídica que les presta algo más de vida, filtrando mediante maquinas, la sangre, al no tener riñones. El costo de la máquina de diálisis, no es excesivo, más los filtros, vías y mas pertrechos para la diálisis, si son costosos y se hacen más por la frecuencia necesaria de utilizarlos sin posibilidad de reutilización.
El IESS tiene departamentos de diálisis, únicamente en Quito, Guayaquil y Cuenca, lo que explica que la enorme población del resto del país, no puede, ni económicamente, ni físicamente, viajar tres veces por semana desde lejanos puntos, para cumplir con el procedimiento, que bien esta resaltar, que, sin él, la muerte es inminente. Cambiar de mentalidad y empezar con trasplantes renales, es imperioso pero difícil que ingrese a nuestras mentes.
Grave peso en la ineficiencia del estado y IESS. Si tan solo se evitaría que se fuguen medicamentos de las bodegas del instituto, para ser vendidos en farmacias cercanas y privadas de avivatos, como es el caso mismo que se investiga de Abdalá y Jacobito, se podría gastar en aumentar centros de atención y pagar las deudas con las unidades de diálisis, que prestan su servicio, sin que les paguen, que es extremadamente difícil para ellas, decir a los enfermos no podemos tratarle y vaya a morir en su casa. (O)





