Este título me ha llegado por diversos medios en los últimos días y se debe a la celebración de su aniversario. Se cumplieron cuarenta años de la primera representación musical de esta obra en Londres, Inglaterra. Es una producción de Andrew Lloyd Webber realizada en 1986. Poco después se replicarían las presentaciones en Broadway, Nueva York, Estados Unidos, donde estuvieron en cartelera por un periodo de treinta y cinco años, debiendo cerrar a consecuencia de la pandemia. Sin embargo, la obra original data de 1909. La publicación “oficial” sería un año después, pero el autor francés Gastón Leroux realizó entregas parciales de su escrito, seduciendo al público con una historia de la que no se sabía a ciencia cierta si estaba basada en hechos reales o si respondía a su auténtica creación literaria.
Se la considera como la pionera de la novela misterio. La trama en general trata sobre un aparente fantasma que vivía en el edificio de la Ópera de París y, cautivado por Cristine, la bella joven a quien daba clases de canto buscando retenerla entre sus paredes, vive una historia de romance, suspenso, celo. Un rostro desfigurado es el motivo para esconderse. De ahí que nadie había visto al “fantasma.” En la difusión realizada por el autor en 1909, mencionaba que sus entregas respondían a las investigaciones realizadas por él mismo sobre la Ópera Garnier y algunas leyendas que se contaban de la presencia de algún extraño en sus pasillos. Hay elementos en la historia del libro que sí ocurrieron anteriormente, pero fueron elevados con ficción por Leroux.
Sobre el musical, es una producción monumental y demasiado preciosa. Pude verla a mis 20 años. Contar una historia entre el arte literario y voces maravillosas simplemente traslada al espectador a un momento sublime, en el que se deja la realidad para sumergirse en las luces y escenografías del teatro. La sensibilidad se abre paso al aprecio de cada segundo en la butaca. Literatura, teatro, música, danza, combinación de colores, experiencias, se aúnan para abrir nuestras mentes hacia algo bello y para algunos nuevo. Tal como uno de los temas del musical, anhelo este artículo haga de “Ángel de la música” y susurre a usted el interés por conocer más sobre las letras en la melodía, el libro, la película, de esta gran obra. (O)





