La política ecuatoriana está en franco estado de esquizofrenia que, al parecer, no tiene cura a corto y mediano plazo. Con este término defino lo que ocurre y sería del todo saludable si el pueblo encontrase forma de mejorar, escarbando en real fuente del problema. Acarreamos inveterada la enfermedad, pero agravada e intensa desde Montecristi. …











