¡Ni derecho a la ciudad! ¡Ni derecho al paisaje! Ni a nada. Se ha diseñado en torno al inmediatismo, a lo fácil y a lo rápido. Incluso, a tan solo acelerar la prestación de servicios que acumulen capital. Enredados, cruzados, sin sentido, imposibles de separarlos, luciendo por sí solos y convirtiéndose en lo más desagradable …


