¡Gracias a Dios! ¡Dios mediante! ¡Si Dios quiere!¡Primero Dios! Se han convertido en expresiones cada vez más frecuentes en el léxico político de un significativo número de autoridades que las invocan como una especie de muletillas “protectoras” a la hora de hablar de los deberes y responsabilidades en la administración del bien público, convirtiendo al …











