OPINIÓN| Se le ve y no. Aparece por instantes. A regañadientes. Y en la mirada se le observa -hasta los ciegos lo ven- el ferviente deseo de que el tiempo pase lo más rápido. Estaría, por decirlo con una rotunda frase popular: “como alma en pena”. Atemorizado. Huidizo. Listo a emprender el vuelo. Desaparece por …


