OPINIÓN| En los meses de junio y julio, con noches de cielos despejados, llenos de estrellas, madrugadas en las que el frío aprieta, el termómetro marca cero grados y la gente no tiene más que arroparse con bufandas, guantes, casacas, ponchos y pañolones. Es la época de las heladas que acaban con las plantas y …


