Ya falta poco para que termine la Copa Mundial de Fútbol, que nos ha tenido algo distraídos de los avatares de la política y la cruda realidad nacional que no paran de preocuparnos y decepcionarnos.
La primera por la cantidad de candidatos postulados a dirigir los gobiernos seccionales, ¡nuevamente una barbaridad!, de la que resultarán autoridades con míseros respaldos.
La segunda que a diario revela la podredumbre que corroe todos los ámbitos del quehacer nacional.
5 alcaldes en funciones detenidos y otros investigados implicados en delitos aborrecibles, nos deberían alertar para no volver a votar por vendedores de humo, que dicen lo que complace a menos del 20% de votantes que les permiten asumir cargos de los que abusan en su propio beneficio, de sus aduladores y/o de las mafias a las que pertenecen.
Una invocación en la que insistiré es que, de los candidatos que finalmente confirmen su inscripción, demos el voto a aquel a quien confiaríamos decisiones importantes sobre nuestra propia familia.
Ojalá de alguno nos podamos fiar. (O)




