Ondas Azuayas silenció su voz. Y Cuenca se quedó abismada. La Decana que nos despertaba del marasmo diario, la radio de onda corta, tan indispensable en estos tiempos de globalización esclavizante, cerró su trasmisión y se alejó al ritmo de la ópera del Quijote con la que abría su cortina musical. Sí; el corona virus …


