Julio es mes de birretes, discursos y lágrimas furtivas. En cada ceremonia se celebra no solo el esfuerzo del estudiante, sino un logro colectivo que empezó en la casa, con tareas hechas a deshoras y loncheras armadas a último minuto. La escuela, por su parte, brindó contención y esperanza; ¿y la sociedad…? bueno, ahí es …


