Los hilos invisibles que conectan nuestras vidas tejen una urdimbre social hecha de pequeños actos de cuidado, capaces de convertirse en el sostén que alguien necesita en momentos de fragilidad. Quien necesita cuidado tiene sus propios tiempos para comprender lo que vive y en momentos de fragilidad, el dolor, las expectativas y las necesidades emocionales …


