Un buen día nos olvidamos que Ecuador, sin nosotros, los ecuatorianos, está destinado a desaparecer. En nuestra infancia, juventud y buena parte de la edad adulta siempre supimos y nos cuidamos del ‘enemigo del sur’, pero nunca vimos crecer fuerzas nocivas, agrupaciones malévolas de ecuatorianos, dentro de nuestro territorio, con ansias de hacerse del país …











