En esa lejana tarde de septiembre, la abuela me había contado una vez más la historia de Mamá Jacoba. Nadie como ella para preparar perniles, morcillas, empanadas, amasijos, mistelas y una infinidad de dulces, pero era distinta a las otras mujeres, ya a los 15 años, con un pantalón de bayeta ají manteca y una …


