En la mayoría de las ciudades, grandes y pequeñas, los “Juantodonadas” salen de casa sin saber si regresarán con vida, si ingresarán heridos a los hospitales, si volverán con sus celulares, si serán secuestrados, si lograrán cuando menos trabajo a medio tiempo o siquiera un cachuelo para comprar un pan, si al emprender un viaje …











