¡Qué llueva! ¡Qué llueva! ¡Qué caiga la agüita del cielo! Agüita que fecunda los ríos, los mares y a la Madre Tierra. Que venga a reverdecer los campos y su presencia permita crecer las semillas. Que toque, limpie y transforme el corazón codicioso de unos cuantos que no saben –hechizados por el brillo ilusorio del …









