Están donde menos se creería que lo están. Actúan de frente y en las sombras. No necesitan ser doce. Pueden ser uno o formar manadas. No requieren engañar ni entregar a un Maestro a cambio de 30 monedas. No, ¡qué va! Se camuflan, por ejemplo, en la política. En este pantano forman verdaderas mafias, denominándolas …









