¡Y decidimos armar el relajo a propósito de graduaciones y bodas de nuestros hijos y nietos! Y armamos fiestas con más de setecientas personas en espacios supuestamente abiertos y movimos nuestros hilos para que la policía nacional mire para otro lado (luego llegarán las lágrimas de cocodrilo en las UCIS abarrotadas de clínicas y hospitales) …











