Gracias Richard, porque a través de tus músculos, tu mente, tu sacrificio y tu perseverancia, nos permites a todos los ecuatorianos nuevamente regocijarnos y vibrar de emoción, al conseguir esta medalla de ORO olímpica. Gracias, porque solamente un corazón y un alma como la tuya, son capaces de sacrificarse tanto, hasta dejar la última gota …











