Las lágrimas que se debía

Vencido, se derrumba en su sillón. Cierra los ojos y respira hondo. No sabe llorar en las desgracias.  Pero acaba de comprender que la suerte está echada, aunque a la historia le falten un par de capítulos intrascendentes.

Podría aferrarse al último bote del naufragio. Creer en contra de toda evidencia. Pero no. Lo que queda ahora es mostrarse sereno, mostrar altura, conservar la dignidad. Está mirando el abismo a los ojos. Está en las puertas mismas del infierno. La decepción, el desaliento, la certeza de que todo ha sido una mentira. Todo se ha torcido tanto y tantas veces, que sembrar una nueva esperanza ya no tiene sentido.

La batería del teléfono murió hace rato. Mira la noche lenta por la ventana de la biblioteca, siente el frío de la madrugada, debe ser muy tarde. Sabe que debería poner a cargar el teléfono, pero se resiste. Se sirve un trago y se lo toma de un solo golpe, sintiendo cómo el licor le quema en la garganta. Enciende su vieja pipa, le da una honda aspiración y mira el humo confundirse con la oscuridad.

No puede más. Conecta el aparato y contiene la respiración mientras toma señal. El teléfono vibra. Los mensajes comienzan a ordenarse según la antigüedad. El último, hace un par de horas, se fija en la pantalla. Un solitario “hola viejo”, enviado por su hija hace un par de horas. Toma el teléfono tembloroso, lo desbloquea y lee. ¿Será que ocurrió lo impensable? Mira la pantalla, lo lee otra vez, muchas veces, como no queriendo creer, pero creyendo, al fin y al cabo.

Se vuelve a sentar en su viejo sillón y se toma la cabeza entre las manos. ¡ocurrió!, contra todo pronóstico, ocurrió. Si creería en Dios, diría que es un milagro. Él no, pero agradece igual, a algo, a la nada. No grita de alegría, no salta ni abraza a nadie. Pero se envuelve como un ovillo para llorar todas las lágrimas que le faltaban. Las lágrimas que se debía. Es que, la verdad, hay hombres que no saben llorar de dolor o angustia, pero sí saben llorar de alivio… (O)

@andresugaldev

Dr. Andrés Ugalde

Analista político y económico. Fue Director Provincial de Desarrollo Económico y Concejal Urbano. Actualmente es Director de la Carrera de Ciencias Políticas y Gobernanza en la Universidad Católica de Cuenca

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