Una reunión de mandatarios extranjeros llamó mi atención por los análisis que surgieron ante el lenguaje no verbal que entrevió, o más bien dio supuestos, sobre qué se habría acordado a puertas cerradas. Y es que hay movimientos o gestos que suelen decir más que palabras o manifiestos.
¿Será posible tener un lenguaje universal a través por las expresiones faciales y corporales? Creo que podemos vacilar al respecto. Probablemente, una mueca de disgusto con sus variaciones de ceño fruncido, nariz encogida, labios estirados y hasta ojos guiñados, representen lo mismo tanto en nuestro medio como en Italia, Australia o China. Sin embargo, otras expresiones como una mirada fija que podría interpretarse como desaprobación para nosotros, es simplemente neutralidad en otros lugares. Y aquí flota de nuevo aquello de construcción cultural.
Ante un partido de futbol, las ovaciones de aficionados son muy comunes. Barras bravas a todo pulmón, alegría y camaradería en el festejo capaz de llevar al abrazo a un desconocido por un gol. Aunque lo hemos visto así en la mayoría de partidos transmitidos por tv, puedo decir que hay sus excepciones, como ocurre con los árabes. En el partido inaugural de Catar contra Ecuador, los cataríes tenían su barra y se emocionaban en las jugadas, pero no hubo gritos a volumen alto, y su principal expresión fue aplaudir. Muchos diríamos que era señal de tristeza por el desfavorable marcador, pero ese era el comportamiento que como comunidad tienen en público. A la salida del evento, todos los cataríes vestidos en su traje thobe (una túnica blanca), se despedían felicitando sinceramente a la hinchada ecuatoriana.
Otro ejemplo de diferencias de un lenguaje no verbal, viene con el contacto físico. Estamos acostumbrados a saludar con un apretón de manos o directamente con un beso en la mejilla. Hay países, donde se dan dos o hasta tres besos, y otros en los que el apretón de manos ya es demasiado. Esa resistencia a acercarse, puede ser tomada como un desaire para nosotros, pero desde el otro lado, el acercarnos resulta ser intimidante. Lo ideal es investigar previamente estas variaciones en las expresiones de cada país o grupo y lo que significan. Además, a todos nos viene bien ser más conscientes sobre qué mostramos con nuestro cuerpo y gestos. (O)