Hay varios. Todos requieren la comprensión de vivir en reglas institucionales. Los otros discursos no sirvieron, confundieron y las consecuencias ahí están. Háganse cargo.
Pero, como lo que debe imperar es la estatura de Estado, en donde se privilegia un bien mayor que el de grupo, hay que entender caminos posibles para el país. Primero. Insisto. Se debe retirar a los cuadros virulentos que hacen daño a la gestión pública. No caben siquiera de voceros a favor. Desgastan y dividen.
Segundo. No engañar con escenarios que no manejan. Ni siquiera los comprenden o saben. Hay que ser concretos en la acción Estado e incidir en la realidad de la gente. Ponga a un buen ministro de salud que conozca del área y sepa dejar las cosas personales para después. Entienda que el mejor modelo de salud es el que da respuesta a las urgencias de la población. Invierta los impuestos en su infraestructura y depure. Haga lo propio en seguridad, con gente formada para el sector público y con visión de Estado.
Tercero. No más improvisación. Es falso que los sectores estratégicos no se puedan gestionar desde el sector privado. Hay cómo hacerlo. Revise el artículo 316 de la Constitución que —sobre sectores estratégicos— dice: “El Estado podrá, de forma excepcional, delegar a la iniciativa privada y a la economía popular y solidaria el ejercicio de estas actividades, en los casos que establezca la ley”. Repitamos: delegar a la iniciativa privada. Repitamos algo más: conforme a la ley. Entonces, sí se puede otorgar al sector privado y, dos, si algo hay que ajustar, use su mayoría de 77 votos —que los tiene— en la Asamblea y ajuste la ley de la materia. Seamos serios. Además, en la sentencia 001-12-SIC-CC la Corte Constitucional ya aclaró, interpretó e hizo todos los ejercicios de comprensión sobre sectores estratégicos y su posibilidad de gestión. No hay dudas.
Cuarto. Use la atribución aprobada en referéndum hace más de dos años para que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía, conforme al artículo 158. No se ha utilizado en una sola ocasión hasta aquí.
Quinto. Haga las reformas legales (77 votos, que los tiene) en aquello que sea urgente. Si hay que mejorar el Código Penal, hágalo. Si es necesario destrabar procesos, suprima leyes. Y, aún mejor, la Asamblea puede aprobar interpretación obligatoria a una ley (si hay tantos casos de ambigüedades y abusos como se nos cuenta).
Sexto. Sí vale estar más tiempo en el Ecuador, entendiendo su realidad y sus urgencias, conforme a la obligación constitucional asumida. Porque es obligación. (O)
@jchalco




