Hordas de gente

He esperado con infinita paciencia un giro en la gestión del alcalde ante  los miles de reclamos en redes sociales de los cuencanos rechazando el turismo masivo, desordenado y ordinario, por describirlo de una manera menos grotesca, que ha “secuestrado” nuestra querida ciudad los fines de semana y no se diga en los feriados. 

Hordas de gente vestidas con abrigo, gorros y chancletas que ocupan el ancho de las veredas y que no se inmutan cuando se les pide, con educación, que se hagan a un lado; que lanzan basura a la calle desde el bus de dos pisos; que se alimentan de tarrinas que colocan debajo de las bancas del Parque Calderón ¿cuándo se ha visto eso en Cuenca? teniendo a pocos pasos basureros para depositarlas; que chiflan o gritan de una esquina a otra como si estuvieran en algún mercado de la costa: “¡Oe! ¡Acastamos! ¡Mueve! Así mismo, carros repletos de turistas ordinarios escuchando lo que ellos llaman música a todo volumen, irrumpiendo la paz a la que estamos acostumbrados. Las autoridades que, teniendo ordenanzas que regulan este desorden y no las ejecutan, deberían ser removidos del cargo por ineficientes. 

No estoy en contra de que se fomente el turismo y de que, los que nos visiten, disfruten de todo lo que Cuenca tiene para ofrecer, pero sí exijo que la respeten como en realidad sí lo hace otro segmento turístico con educación y buenas costumbres que nos frecuenta. Ellos siempre serán bienvenidos. 

Por otro lado, repugna mirar las veredas del Centro Histórico: lucen inmundas, su color original ya no existe, ahora son negras por la mugre, las huellas de los orines y los chicles pegados a ellas. ¿No anunció la EMAC que había comprado una máquina para despegarlos? ¡Háganlo! ¡Coordinen con los bomberos para que laven las calles y veredas del centro! Así como son eficaces para mantener limpio el resto de la ciudad, con mayor razón deben conservar pulcra y reluciente la parte patrimonial.

Le invito al alcalde, a la directora de la Fundación Municipal de Turismo y a la gerente de la EMAC a que caminen un fin de semana por el Centro Histórico y vean con sus propios ojos lo que acabo de describir. Qué vergüenza y qué bochorno ver en qué se ha convertido nuestro querido centro. Hasta las veredas de la alcaldía lucen mugrientas. Si Zamora y su equipo de trabajo hacen caso omiso a cientos de reclamos ciudadanos, como este, nos darían a entender que, simplemente, se identifican con la chabacanería, el ruido, el desorden y la gente sin buenas costumbres. (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.
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