El Ayni es un principio ético andino. Está ligado a la ayuda mutua, en la consideración racional de que nadie existe fuera del mundo social que le acoge, que el bienestar individual depende del bienestar colectivo, y de que nadie prospera solo. No se trata de un concepto económico, más bien está en el centro de una filosofía política que articula la supervivencia del grupo a la cooperación. Ahí se tejerían los elementos fundamentales de la comprensión ética y de una posible institución política federada y confederada como aparentemente imperó en las culturas andinas en instituciones que articulaban los ayllus. El Ayni surge de la constatación de que formamos parte de un todo interconectado y que nuestros actos repercuten más allá de nosotros, en los otros, y viceversa. Desde esta perspectiva no es exageración decir que cuando yo ayudo a otro, en realidad me estoy ayudando a mi mismo. No se trata de una acción mediada por la esperanza de la reciprocidad sino de la simple constitución y reproducción de un orden natural que siempre tiende al equilibrio de tal manera que lo que no doy, me lo quito y lo que doy también me lo concedo, pero lejos de una lógica utilitarista, corto placista o de puro beneficio personal. En la instauración general de estos principios, no necesito conocer a mi vecino para confiar en él. El Ayni no es solo parte de un anecdotario arqueológico, sino la posibilidad de restaurar la ética desde la perspectiva de nuestros pueblos profundos. (O)






