Carnaval; vernáculo y cosmopolita 

Seguiremos añorando que, en tiempos pasados fue mejor, nuestro tradicional carnaval del “se juega o no se juega”, “agua o peseta” y un draque después del baldazo o un dulce para los niños, ni tanto ni cuanto, las celebraciones populares evolucionan al ritmo de los contactos culturales y necesidades comunitarias, así ahora, nuestro carnaval nativo hecho oferta turística incorpora cada vez nuevos atractivos rituales, festivos y gastronómicos.

Pero, por encima de todos los toques de modernidad y novelería, el carnaval rural aún conserva esa frescura tradicional que aviva las mejores fantasías; era novedoso como la imaginación de su gente, bullicioso de campanas y cohetes, de bandas de pueblo, pingullos, bombos y concertinas; era colorido de comparsas, escaramuzas, danzas y contradanzas; sorprendente como un bombazo en la espalda o un baldazo a boque jarro, aguerrido como nuestra batallas del pucara con globitos zaruma de banda a banda, en fin; era un espacio de glotonería sin límites, abundante de dulces de higo, de durazno, albaricoque y manjar blanco; oloroso de cuyes asados, cascaritas, fritadas y más delicias de la matanza del chancho; aromas de tamales, metepata, mote pelado y mote sucio; bienolientes de champús, chicha de jora, chicha de hongos, puntas y canelasos. Era una celebración comunal y familiar -venga sea servido-, -salud y achachay carajo-, otrito para el frío – usted mismo sirva-, porque en mi pueblo siempre eres invitado y mi casa es tu casa, mi barrio es tu barrio, mi fiesta es tu fiesta y -agüita de carnaval no hace mal-; sin quejas ni protestas porque “-carnaval es pues-” y está permitido jugar de igual a igual sin distingo de edad, clase ni condición…, y “suas” un baldazo de agua, una polveada, una zambullida, unas serpentinas, una bailada y salud!!!

Si, ahora es diferente y encantador también, riquísimo de elementos festivos, popular, plural y tolerante, parroquiano y cosmopolita, generoso de agua, globitos y cariocas; bullicioso de orquestas, bandas y torneos galantes, de concursos de comparsas barriales, escolares, colegiales, familiares y de jorgas; de festivales musicales, de danza, deportes y la apoteosis del Taita Carnaval; sabroso de gastronomía típica y universal, barra libre y con agüita caliente. Se juega entre amigos, familiares y público, pero bajo los límites que imponen la hospitalidad, la pluralidad y el saberse anfitrión con vocación cosmopolita. (O)

Dr. Tito Astudillo

Dr. Tito Astudillo

Médico, docente y periodista. Fue miembro titular, vocal de Directorio y Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo del Azuay. Exdocente de primaria, secundaria y educación superior.