Esta semana va a ser diferente. No voy a hablar de política. Es un tema que por el momento voy a dejar a un lado. Todas las semanas ocurre algún acontecimiento que, la verdad, me da un desaire. Pero bueno, habrá momento para regresar a analizar las perlas del acontecer público.
Vamos a abordar un tema importante y que me preocupa. Es la Tri. Estamos a pocas semanas del Mundial 2026. Un mes de fútbol bien bacán. Los que tienen billete y visa tendrán el chance de ir a ver a la selección en la Yunai. Sin embargo, no sé qué pasa con los muchachos.
Esa falta de gol es un sinsabor que deja cada partido. Tenemos una alineación de envidia. Chuzo, pero si no es por el Goat Valencia solo nos quedamos en los empates. Es más, ciertos defensas de la Tri nos han salvado los muebles. De lo contrario, hubiéramos marchado en varios partidos.
Algunos comentaristas y analistas deportivos decían que Ecuador era una de las selecciones de las eliminatorias que menos goles recibió. Básicamente, que somos una muralla. Pero arriba los delanteros son maletas. También resaltaban que nuestro equipo fue uno de los menos efectivos en anotar. Todo el Ecuador entraba en incertidumbre cuando Ennercito estaba lesionado o acumulaba tarjetas y no jugaba.
No sé si estoy mal, pero en otras eliminatorias sudamericanas cantábamos goles en cada encuentro. Podían ser amistosos o partidos oficiales. Siempre había el grito de gol. Aunque estuviéramos marchando, había al menos el del descuento o el del honor, como lo conocen. ¡Se me cae el alma al piso!
Ahora nos quedamos con el grito de gol atorado en el pescuezo. Parece que ya sale el gol, pero lo anulan porque estamos adelantados, hubo una falta o simplemente la mandaron al infinito y más allá.
En fin, vayan afinando la puntería. En este Mundial por lo menos deberían jugar unos cinco partiditos. Que valga la pena endeudarse para ir a ver a los muchachos. (O)





