Escuché una anécdota a viejos abogados de la casa. Un juez probo impartía justicia correcta y sabia y llegó a él, un insolente a quien juzgarían y gritaba beligerante, que porqué lo traían al juzgado, si, aseguraba altisonante, nunca hizo nada. Fue tal el berrinche que el juez sabio, cuya mujer se llamaba Rosario, molesto ya, le ordenó callar para proceder y que entienda que por algo lo traían, no sin motivo, pues burlonamente explico calmado, a mi Rosarito, jamás le han traído aquí.
Los alcaldes de las tres ciudades más importantes, son juzgados. Es todo tan corrupto en la política hoy, que un cargo de alcalde no es ya un honor como fue en épocas anteriores, donde tuvimos ciudadanos de alto nivel humano y honradez acrisolada. Tengo muchos nombres epónimos que nombrar, pues salieron de sus puestos, tal como entraron, dando lección de pundonor y corrección. Hoy, Pabel Muñoz, alcalde de Quito, enfrenta investigaciones por compra de 60 trolebuses, denuncias por supuesta violencia política de género, infracciones electorales por las que fue multado, proselitismo político a favor de Luisa Gonzales, cuestionamientos sobre contratos municipales y contravención por expresiones ofensivas hacia un ciudadano. Desde luego grita persecución política. La Rosarito nunca vino
Aquiles Álvarez se lleva la gloria. La fiscalía general ordenó su prisión y lo tomaron preso junto con sus hermanos y 11 personas más, por el caso goleada, que no es más que, una participación en una red de delincuencia organizada con fines de lavado de activos y defraudación tributaria. Además, otro delito llamado triple A, donde están involucrados 21 personas más, por el delito de almacenamiento, transporte, envasado, comercialización, distribución ilegal de productos derivados del petróleo, gasolina principalmente desde sus florecientes gasolineras. Tiene otra orden de prisión por sacarse el grillete electrónico para dormir. La Rosarito jamás haría esto.
Por último, nuestro alcalde Zamora, enfrenta investigación fiscal por presunto enriquecimiento ilícito. Luego del allanamiento a su domicilio, indagan movimientos financieros inusuales, préstamos a familiares, supuestas devoluciones de sueldos y, además, contratos de radares que negoció el directamente y que genero intereses elevados y también una infracción por proselitismo político. Dicen, no lo digo yo, que pasó de vivir arrendando a una casa lujosa en un chasquido. Él dice, persecución política brutal y que se sacó la lotería. La Rosarito nunca estaría en estos aprietos. (O)










