Partamos con tres definiciones. La meteorología es la ciencia que estudia la atmosfera, los fenómenos atmosféricos (lluvias, vientos, temperatura) y sus interacciones, para predecir el tiempo a corto plazo. Analiza datos de radares y satélites para elaborar pronósticos vitales para la agricultura, la aviación y la seguridad ciudadana. La predicción es la acción de anticipar o pronosticar un evento futuro basándose en pistas, conocimientos previos, datos o hipótesis. La política es la ciencia y el arte de gobernar a los pueblos.
Aparentemente no existe una relación directa entre los tres conceptos, pero la resolución del Consejo Nacional Electoral (CNE) de adelantar en cerca de tres meses las próximas elecciones ha tenido el invaluable efecto de devolvernos a la realidad y demostrarnos, por enésima vez, que en nuestro “país del guineo”, todo es posible. Las razones esgrimidas por los consejeros nacionales electorales para su inédita decisión es que, según ciertas predicciones meteorológicas, en febrero del próximo año sucederá un fenómeno del Niño del “padre y señor nuestro”, mismo que provocará destrucción de vías, derrumbes, inundaciones, caída de puentes, recintos electorales bajo el agua, falta de luz, escasez de transporte, aluviones, deslizamientos, etc. Si se insistiera, porfiadamente según el CNE, en llevar a cabo las elecciones en la fecha prevista anteriormente, pues entonces habría que adquirir, desde ya, muchos cientos de canoas, piraguas, pangas, para posibilitar el acceso de los votantes a los recintos electorales. Los miembros de las juntas receptoras del voto tendrían que recibir cursos de natación y llevar salvavidas, gafas para buceo y ternos de baño. Habría que receptar los sufragios en los propios albergues que se deberán implementar para los damnificados del feroz fenómeno natural. En las zonas afectadas, se proveerá a los votantes de ponchos y gorras impermeables, teniendo cuidado de que su color no sea igual al de ninguno de los partidos políticos y peor que no traigan ningún número de “adorno”. Según el CNE, entonces, el “adelanto” de fechas constituirá un enorme “ahorro” para el país. (O)




