“Reconocer y abrazar el momento presente, con todas sus imperfecciones y desafíos” (Martul Hernandéz, 2024, pág. 123), significa abandonar la pretensión de control y asumir la realidad como un proceso en movimiento, donde la espontaneidad y la reflexividad activa nos conducen a la comprensión y práctica que sugiere Tagoré al sentenciar que, al llorar por el sol, las lágrimas no nos permiten ver el firmamento.
Fluir con la corriente en lugar de resistirla, ese aikido que Ueshiba presenta como la estrategia de armonizar la energía circundante en lugar de chocar con ella, para potenciar, más allá de nuestra resiliencia, la capacidad de fluir y reconocer soluciones más creativas y sostenibles.
Esta habilidad de permitirnos fluir desde el centro de la corriente es lo que en Ikigai se conoce y define como el Flow, que, en palabras de Csikszentmihályi, constituye la “experiencia óptima de inmersión total y absorción en una actividad, caracterizada por un enfoque completo y de disfrute en el proceso” (Martul Hernandéz, 2024, pág. 125).
El Flow depende de la práctica de siete pilares: el primero nos convoca a reconocer y aceptar la realidad, sin juzgar ni cualificar; no significa resignación, demanda la capacidad de condicionar respuestas efectivas a realidades dinámicas. El segundo, la consciencia del momento presente, implica desarrollar la atención plena, observando pensamientos, sentimientos y emociones sin aferrarse, para obrar en función de objetivos sobre emociones.
El tercer pilar, el desapego de los resultados, renuncia a la obsesión, reduce la frustración y valora el proceso; la resiliencia emocional, cuarto pilar, requiere administrar emociones como la incertidumbre, el miedo y la decepción, subordinándolas a nuestros objetivos.
Flexibilidad y adaptabilidad, quinto pilar, demandan ajustar planes y expectativas en un entorno cuya constante es el cambio; el sexto, la meditación, cultiva la habilidad de fluir y centrar la atención, reduciendo el estrés. Finalmente, la paciencia, séptimo pilar, la virtud de saber sembrar y cultivar para poder cosechar…(O)




