Quiero comentar de los seres más nobles de la naturaleza terrestre, los árboles que suponen un tronco leñoso y una serie de ramas, sin ellos nuestro planeta dejaría de ser tal. Hace 10 mil años, la Tierra poseía bosques que cubrían el 57% de la superficie, hoy alcanzan el 30% solamente.
Tienen diferente simbolización en las culturas, así entre los celtas, cada árbol poseía su propia fuerza espiritual. Los nórdicos creían según su mitología que el roble tenía una dimensión sagrada. En la cultura china, el melocotón o durazno y en la griega el olivo, eran símbolos sagrados.
En el relato bíblico del Génesis, se habla del árbol de la vida, como una alegoría para explicar la existencia humana en su relación con el Creador. Por comprender un linaje familiar, se debe conocer el devenir histórico con la realización de un árbol genealógico.
El árbol de las fiestas navideñas, es decorado con luces, y es una tradición de los primeros cristianos que llegaron al norte europeo, donde sus habitantes adoraban a las divinidades que simbolizaban la vegetación.
Estos nobles seres que consumen gas carbónico de la atmosfera y que resulta de toda combustión, limpian el aire y generan oxígeno, luego de producir innúmeros compuestos orgánicos, cuyo eje es el átomo de carbono, así como glucosa, sacarosa, almidón, vitaminas, aceites, taninos, etc. Este mágico laboratorio, permite generan alimentos, madera, resinas y muchas materias primas que son empleadas por la humanidad.
Además, el ciclo hidrológico que permite el mantenimiento de la vida, tiene lugar con el concurso de los bosques, absorbiendo el agua del suelo y la liberan a la atmósfera en forma de vapor, estas producen nubes y los árboles regulan el flujo del agua, reducen la erosión y permiten la recarga de acuíferos, manteniendo el equilibrio hídrico.
Los árboles son grandes reguladores térmicos de la atmosfera, así en las ciudades que poseen, la temperatura puede ser entre 4 y 5 grados más fresca que sin vegetación, que además produce una disminución y hasta desaparición de flora menor y fauna, además del vital recurso hídrico.
La destrucción forestal en los taludes de los carreteros andinos, produce la tragedia que vivimos en Azuay, sin vialidad con pérdidas de vidas y económicas, de tiempo, y lo más lacerante, de vidas humanas, en una PROVINCIA olvidada desde siempre. (O)





