Relata refero 

Les relato aquello que me contaron. Hay miedo en el ambiente. La palabra carga, en ocasiones, sólo atisbos de verdad. Recibí una información que la creí no digna de un comentario para El Mercurio. Al final me dirán si fue un acierto o no darla a conocer.

Quien me trajo la novedad no precisó el lugar del suceso, no mencionó provincia alguna, tampoco región. Lo que sí me dijo es que se trataba de un servidor público, sin precisar si era nacional, provincial o municipal. Ustedes comprenden que con estos datos es riesgoso propalar comentarios: pero, el bien común así lo exige.

Comprendí que el hecho en cuestión había sucedido en una comarca donde su administrador destinaba periódicamente un tiempo, todas las semanas, para escuchar quejas, consultas, proyectos, etcétera, atinentes al espacio donde él ejercía su mandato.

 Esto escuché, casi textualmente: “Quise hablar, pero nunca en mi vida fui tratado de manera tan grosera por una autoridad por pedirle su atención y respeto hacia mi persona”. Cuando le pedí me narrara lo sucedido me dijo: ‘Saludé con la autoridad en su despacho y esperé. Necesitaba hablar con él. Adelante me dijo y él siguió revisando y firmando una parva de documentos que reposaba en su escritorio. Cuando mostré mi disgusto por su falta de cortesía al no atenderme me dijo: “Aquí señor yo dispongo cómo actuar; me dice a qué vino o … que pase el siguiente”. Por dignidad, me retiré.

Me pareció oportuno comentar este suceso, quizá banal para algunos.  Cuando se pierde el respeto al ser humano se precipitan, en cascada, comportamientos anómalos. Los servidores públicos están para ‘servir´, no para maltratar. Una de sus obligaciones es ser ejemplo de respeto a sus conciudadanos y trabajar para que los buenos modales y la urbanidad jamás se pierdan en la comunidad que presiden. ¡Para enmendar nunca es demasiado tarde! (O)

Dr. David Samaniego

Dr. David Samaniego

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Fundador de Ecomundo, Ecotec y Universidad Espíritu Santo en Guayaquil. Exprofesor del Liceo Naval y Universidad Laica (Guayaquil), Rector del colegio Spellman (Quito) y del colegio Cristóbal Colón (Guayaquil).