¡Y después veremos que!

Una aseveración que emerge luego de que un grupo de “poquitos y pudientes” arman una fiesta que es el MUNDIAL DE FÚTBOL y que engatusa a muchos seres humanos del planeta.

Se organiza un espectáculo con la “inversión” de millones de dólares que despierta un inusitado interés, ladeando a la pobreza y sus consecuencias. Una locura colectiva que se manifiesta también en nuestro país, a sabiendas que la selección de “todos” va a ser protagonista. La indigencia, inseguridad, desatención en salud, desempleo, contaminación y más, quedan relegados, incluso nuestros “apreciados” políticos, todo por el mundial.

Estamos futbolizados, somos presas de una psicosis colectiva que nos induce a “aprovechar” de las promociones y ofertas. Nos hacemos los fáciles y compramos el televisor más grande, a plazos, es que suspiramos por disponer de una “estadio en casa”, aunque pasemos frente a la pantalla solo masticando canguil. También debemos tener la camiseta, pero no hay para la original, no importa, compramos un falsificada teniendo la precaución de que no se despinte al lavar o se queme al planchar.

Este acontecimiento mundial, elude lo que pasa en el entorno. La gasolina más cara, el precio de la canasta básica sube, la inseguridad se incrementa, carencia de medicinas, empero, las conversaciones y tiempos solo se posicionan en el fútbol. Después para acordarnos de las elecciones que se nos vienen, seguramente que algunos candidatos se aprovecharán del momento para a hurtadillas entregar obsequios relacionados con el fútbol, todo en función de llegar a un cargo. Los burócratas ya estarán solicitando permiso a cargo de vacaciones o en busca de un buen celular para ver en pantalla pequeña, furtivamente del jefe que posiblemente se ausente.

Este evento conlleva al sedentarismo, a la comida rápida (cuando hay), no importan la obesidad, la diabetes o la hipertensión, lo importante es sumarse a la locura colectiva, incluso, ya no nos disgustaremos en casa porque: estamos viviendo el fútbol, PASIÓN DE MULTITUDES, aunque dicen que los mundiales son un insulto a la pobreza.  ¡Que caray!   Después veremos que… ahora lo más lo importante es que: ¡Que viva el Ecuador! ¡Que viva Pacho y los demás!  (O)

Dr. Hugo Lucero

Dr. Hugo Lucero

Médico-Gerontólogo. Especialista en Gerencia en Salud. Máster en Gestión Pública. Autor de libros sobre Gerontología y “Apuntes sobre la Historia de Gualaceo”. Miembro del colectivo “Casa Tomada”.